El Madrid supera al Benfica entre dudas, lesiones y otra exhibición decisiva del brasileño

El Real Madrid sacó adelante la eliminatoria de Champions ante el Benfica con una victoria trabajada en el Bernabéu (2-1), en un partido más incómodo de lo esperado y que volvió a dejar claro que este equipo vive mucho más del talento individual que del control colectivo. El conjunto de Arbeloa cumplió, sufrió por momentos y encontró en Vinicius y Tchouameni a sus grandes salvadores de la noche.
Benfica pega primero
El Benfica salió con más personalidad (y sin Mourinho, sancionado) y golpeó primero muy pronto. El conjunto portugués encontró espacio por banda y terminó marcando en el 13′ tras una doble acción dentro del área, en una jugada en la que Courtois evitó el primer remate con una parada espectacular, aunque no pudo hacer nada en el rechace. El gol silenció al Bernabéu y confirmó que el Madrid no iba a tener una noche tranquila.
Valverde al mando
La reacción blanca llegó rápido y nació, otra vez, desde Valverde. El uruguayo apareció llegando desde segunda línea y encontró a Tchouameni en la frontal del área para que el francés empatara con un disparo preciso. El centrocampista fue seguramente el futbolista más sólido del Madrid durante todo el partido, corrigiendo, recuperando y sosteniendo al equipo cuando el Benfica dominaba la posesión.
Porque el encuentro nunca terminó de ser del Real Madrid. El Benfica manejó muchos minutos el balón y jugó demasiado cerca del área de Courtois, mientras el equipo blanco esperaba encontrar espacios para correr. Sin Mbappé y con Gonzalo prácticamente desaparecido, todo el peligro madridista pasó por Vinicius. Y el brasileño apareció cuando más lo necesitaba el partido. En la segunda mitad, con el Benfica adelantado y dejando metros atrás, Valverde volvió a filtrar un balón perfecto y Vinicius definió con calma ante el portero para hacer el 2-1. Después llegó el baile, el alivio y la sensación de que el Madrid había escapado de una noche peligrosa.
La peor noticia llegó con la lesión de Asencio, que tuvo que abandonar el campo en camilla tras un choque con Camavinga. El central salió consciente, pero la preocupación fue evidente en todo el estadio.
Al final, el Madrid avanzó de ronda sin brillo excesivo, sostenido por el carácter de Valverde, el crecimiento de Tchouameni y el desequilibrio constante de Vinicius. Lo justo para seguir adelante y esperar rival en octavos.