Un penalti en el descuento evita el tropiezo de un Madrid nervioso y discutido por el Bernabéu

El Real Madrid sobrevivió otra noche incómoda en el Bernabéu y derrotó al Rayo Vallecano por 2-1 gracias a un penalti de Mbappé en el tiempo añadido. Más que una victoria brillante, fue un ejercicio de resistencia emocional para un equipo que sigue sin encontrarse y para una grada que vive entre la paciencia y el enfado.
Vinicius al mando
El conjunto de Arbeloa empezó bien, con Vinicius como único futbolista capaz de romper el partido desde el desequilibrio. El brasileño dejó la mejor jugada de la noche en el primer tiempo: conducción dentro del área, regates en una baldosa y un disparo con rosca imposible para Batalla. Un golazo que despertó al Bernabéu y que el propio Vinicius celebró besándose el escudo con rabia y desafío.
Durante varios minutos el Madrid logró encerrar al Rayo y pareció tener el encuentro bajo control. Pero otra vez apareció esa sensación de fragilidad que acompaña al equipo toda la temporada. El ritmo cayó, el juego desapareció y el partido empezó a inclinarse hacia el lado incómodo para los blancos.
Mala segunda parte
La segunda parte fue directamente mala. El Madrid dejó de mandar y el Rayo encontró premio en una transición rápida culminada por De Frutos, aprovechando las dudas defensivas de Tchouameni y la desconexión general del equipo. El Bernabéu comenzó a impacientarse y el partido se convirtió en una mezcla de nervios y precipitación.
Solo la expulsión de Pathé Ciss cambió el panorama. Con uno más, el Madrid se lanzó definitivamente hacia el área rival, empujado más por la necesidad que por el fútbol. Mbappé incluso había perdonado antes una ocasión clarísima mandando el balón al larguero sin portero, pero el francés terminó encontrando el gol decisivo.
Ya en el último minuto, un penalti permitió a Mbappé darle la victoria al Madrid y aliviar, al menos por una noche, el ambiente tenso del Bernabéu. El equipo ganó, sí, pero volvió a dejar la sensación de estar muy lejos de la tranquilidad que exige una temporada del Real Madrid.