Álvaro Arbeloa se estrena con victoria en el Bernabéu

El de hoy no ha sido un partido más. El de hoy ha sido el primer encuentro de Álvaro Arbeloa como técnico del primer equipo del Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu. No ha sido tarea fácil. El primero en casa tras estrenarse con derrota y eliminación de la Copa del Rey el pasado miércoles en el Carlos Belmonte de Albacete. La Copa del Rey ya no va a poder ser blanca, como tampoco lo fue la Supercopa de España. Arbeloa, que poca culpa tiene, ha llegado al encuentro consciente de la necesidad urgente de ganar para seguir con la lucha por La Liga. Un gol de penalti de Kilian Mbappé y un cabezazo de Asencio mantienen viva la esperanza para los blancos, pero el Bernabéu ha llegado dolido al encuentro y ha mostrado su descontento recibiendo a los jugadores entre pitos.
Espesos
Sobre el césped, el Madrid tardó muchísimo en reaccionar. La primera parte fue espesa, lenta y llena de dudas. El Levante, pese a llegar como colista y con numerosas bajas, jugó sin miedo durante muchos minutos y llegó incluso a dejar mejores sensaciones que los blancos. Al equipo de Arbeloa le costaba construir, conectar arriba y encontrar alguna jugada con sentido. Vinicius y Bellingham fueron los más señalados por una grada especialmente dura con sus futbolistas.
El cambio llegó tras el descanso. Arbeloa movió el banquillo y la entrada de Güler y Mastantuono dio algo más de claridad y energía al ataque madridista. El equipo empezó a jugar más cerca del área rival y terminó encontrando el alivio en una jugada individual de Mbappé, derribado dentro del área tras una acción llena de velocidad y regates. El francés transformó el penalti y calmó, al menos un poco, el ruido del Bernabéu.
Más intensidad
Con el marcador a favor, el partido cambió completamente. El Levante perdió fuerza y el Madrid comenzó a sentirse más cómodo. Güler asumió el mando con balón y Mastantuono aportó intensidad entre líneas, mientras Asencio cerró el encuentro con un cabezazo potente para hacer el 2-0 definitivo.
La victoria deja al Real Madrid a un punto del liderato, pendiente de lo que haga el Barcelona, y permite a Arbeloa estrenarse con triunfo en casa. No hubo todavía un gran fútbol ni una reconciliación total con la grada, pero sí algo imprescindible para empezar a construir: tranquilidad.