Los de Scariolo superan al Estrella Roja (103-82), firman su mejor fase regular como locales en la Euroliga y aseguran la ventaja de cancha

El Real Madrid cerró una fase regular prácticamente impecable en el Movistar Arena con una victoria contundente ante el Estrella Roja (103-82). El conjunto dirigido por Sergio Scariolo volvió a demostrar por qué ha convertido su pabellón en una fortaleza, sumando su decimoctavo triunfo en diecinueve partidos como local y asegurándose el factor cancha para las eliminatorias por el título.
Buen comienzo de los serbios
El encuentro comenzó con un ritmo vertiginoso. El Estrella Roja salió decidido a jugar sus cartas y encontró en el lanzamiento exterior su principal arma. Los serbios castigaron desde el perímetro durante los primeros minutos, impulsados por un inspirado Nwora, obligando al Madrid a remar desde atrás en el marcador.
Sin embargo, los blancos no tardaron en reaccionar. Campazzo mantuvo al equipo dentro del partido con su habitual dirección de juego, mientras Okeke y Tavares aportaban solidez cerca del aro. La entrada de Andrés Feliz cambió por completo la dinámica del primer cuarto. El dominicano elevó la intensidad defensiva y lideró una reacción que permitió al Madrid cerrar el parcial por delante.
Liderazgo madridista
A partir de ahí, el partido cambió de dueño. La segunda unidad madridista aumentó la presión sobre la circulación rival y encontró fluidez en ataque. Maledon, Deck, Garuba y Feliz aportaron energía en ambos lados de la pista, mientras Campazzo y Hezonja comenzaron a encontrar espacios para castigar a la defensa visitante. Una brillante conexión entre el argentino y el croata levantó al público de sus asientos y coronó un parcial que permitió al Madrid marcharse al descanso con una cómoda ventaja.
Tras el paso por vestuarios, los de Scariolo mantuvieron el control. Campazzo siguió marcando el ritmo del encuentro y la diferencia llegó a superar los quince puntos. El Estrella Roja intentó reaccionar mediante una defensa más agresiva y un juego más directo, pero cada acercamiento encontró respuesta inmediata en el conjunto blanco. Feliz volvió a asumir protagonismo y Llull cerró el tercer cuarto con uno de esos triples imposibles que ya forman parte de su leyenda.
Con el partido todavía abierto, el Madrid decidió terminar cualquier discusión en el último periodo. La defensa se convirtió en la gran protagonista. Garuba dominó la pintura con varias acciones espectaculares en protección del aro y Maledon castigó una y otra vez a la defensa serbia. La ventaja fue creciendo hasta superar los veinte puntos y el encuentro quedó definitivamente sentenciado.
Campazzo firmó una actuación sobresaliente con 16 puntos, 8 asistencias y 21 de valoración, bien acompañado por Feliz y Maledon en una victoria coral que volvió a reflejar la profundidad de la plantilla blanca. La noche tuvo además un componente emocional con el homenaje a Emiliano Rodríguez, una de las grandes figuras históricas del club.
El Real Madrid llega así a los playoffs en uno de sus mejores momentos de la temporada, con confianza, solidez y la tranquilidad de saber que el camino hacia la Final Four pasará primero por un Movistar Arena que se ha convertido en territorio casi inexpugnable.